Graciela montes te invita a pensar en esas cosas que solo pueden suceder en los cuentos, cuando lo grande grande y lo muy chiquito se entrelazan en una aventura. había una vez un gato tan grande, pero tan grande, que no pasaba por ninguna puerta. y también había un gato tan chiquito, pero tan chiquito, que lo confundían con una pelusa. uno era muy famoso y los vecinos lo cuidaban. el otro no era conocido y nadie lo mimaba. uno hacía: ¡fffff! el otro: ¡fffff! un día, los dos gatos se cruzaron por la calle más larga del barrio. y entonces pasó lo que...
